
"Una vez cada cuatro años el hincha huye de su casa y acude al estadio.
Flamean las banderas, suenan las vuvuzelas, los cohetes, los tambores y llueven las serpentinas, papel picado: La ciudad desaparece, la rutina se olvida, solo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos, exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, mas cómodamente, en la pantalla de su casa, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar, donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, representantes nacionales batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
Aquí el hincha gira el pañuelo, traga saliba, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la contienda, el hincha es muchos. Con miles de devotos, comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos o no saben hacer bien su trabajo, todos los rivales son tramposos y deshonestos.
Es este sentimiento es el que podemos ver traducido en el color de las pinturas sobre sus caras, la tonalidad alegre de su pelo, sus divertidas vestimentas y sonoros cánticos que se traducen en la máxima expresión de felicidad, júbilo y esperanza buscando la ansiada victoria dentro del coliseo deportivo.

Rara vez el hincha dice: "hoy juega mi país". Mas bien dice: "hoy jugamos nosotros". Que bien sabe este jugador numero doce que es el quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores
que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria, que goleada les hicimos, que paliza les dimos, o llora su derrota, otra vez nos estafaron, la clasificación se ve oscura, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Can las sombras sobre el estadio que se vacía.
El estadio se queda solo y el hincha regresa a su soledad."
No hay comentarios:
Publicar un comentario